Como les platiqué en mi entrada anterior, este fin de semana estuve en Bucarest, Rumanía. Esta es una ciudad llena de contrastes. En la misma cuadra es posible encontrar una pequeña iglesia ortodoxa del siglo XVIII, un moderno edificio de acero y cristal, y un edificio de departamentos de la Era Comunista.
Uno de mis lugares favoritos en esta ciudad fue el Palacio y Catedral Patriarcal, o el pequeño Vaticano Rumano, como estaba descrito en una guía de la ciudad. Esta Catedral pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, y consiguientemente, está llena de bellísimos iconos.
La parte gastronómica del viaje fue también increíble. No pudimos resistirnos a la tentación de comer en restaurantes americanos, como Pizza Hut, pero sin duda la mejor comida la tuvimos en un restaurante de comida local. Yo comí unos pimientos verdes rellenos de carne, y creo que no me equivoco al decir que son los mejores que he comido.
Como ya es costumbre, pueden visitar el álbum de fotos haciendo click aquí.
Otra cosa que pasó durante el fin de semana es lo siguiente. El domingo, cuando me preparaba para dejar el hotel, estaba viendo un canal de noticias en la TV. Una de las notas era sobre el supuesto cambio de postura del Santo Padre, y por consiguiente de la Iglesia, sobre el uso de anticonceptivos, en particular del condón. Según la nota, el Santo Padre había dicho que el uso del condón era aceptable para evitar la transmisión del sida. No es nada nuevo que los medios cambien las palabras del Santo Padre, y por consiguiente no creí lo que escuché.
Muy posiblemente ustedes hayan escuchado o leído algo similar, y por consiguiente quiero escribir algunas líneas sobre el tema. Desde un principio les digo, la Iglesia NO ha cambiado la doctrina sobre el uso de anticonceptivos. La enseñanza de la Iglesia sobre sexualidad no puede ser cambiada porque no es una convención, sino está basada en la Ley Natural, la cual es inalterable.
Como es de esperarse, las palabras del Santo Padre fueron tomadas fuera de contexto. Esto es lo que él dijo: (La traducción es de un servidor)
Pudieran haber bases en el caso de algunos individuos, como por ejemplo cuando un prostituto usa un condón, donde este puede ser el primer paso en la dirección de una moralización, una primera apropiación de responsabilidad, en la vía hacia recuperar una conciencia de que no todo es permitido y que uno no puede hacer todo lo que quiera. Pero esa no es realmente la manera de enfrentar al mal de la infección de VIH. Ésta sólo puede hallarse en la humanización de la sexualidad.
Como puede notarse, en ningún momento el Santo Padre dice que el uso de anticonceptivos es correcto. De hecho, él es claro diciendo que esta no es la manera de detener la diseminación del VIH. Lo único que él dice, es que este puede ser un primer paso hacia la responsabilidad.
Janet Smith, docente en un seminario americano y conferencista en temas de la enseñanza de la Iglesia sobre sexualidad y bioética, usa un ejemplo que quizá les ayude a entender las palabras del Santo padre. (De nuevo, la traducción es de un servidor)
Una analogía: Si alguien fuera a robar un banco y estuviera determinado a usar un arma, sería mejor para esta persona que usara un arma sin balas. Esto reduciría la probabilidad de heridas fatales. Pero no es la tarea de la Iglesia el instruir a potenciales ladrones de bancos cómo hacerlo de una manera más segura, y ciertamente no es la tarea de la Iglesia el apoyar programas que provean de armas que no puedan usar balas a ladrones potenciales. Sin embargo, la intención de un ladrón de bancos de hacerlo en una manera que sea segura para los empleados y clientes del banco pudiera indicar un elemento de responsabilidad moral que puede ser un paso hacia la eventual comprensión de la inmoralidad de robar un banco.
Esta analogía fue muy útil para mi, y espero que también lo sea para ustedes. Mientras tanto les invito a orar por el Nuestro Santo Padre y por la Iglesia.










